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| Crisis y Criminalidad |
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Muchos de nosotros simplificamos nuestra realidad pensando que si atacamos el problema de las drogas, mágicamente volveremos a la paz social de los años 50, cuando podíamos dormir con las puertas y ventanas de nuestras casas abiertas. Sin embargo, aún cuando se tuviera éxito con la medicación de la droga, con la propuesta privatización de la custodia de nuestras fronteras, novel embeleco de los gobernantes, o con la vigilancia de costas y puertos con la Guardia Nacional,propuesta de la oposición, persisten otros elementos que habrá que atender para comenzar a vivir en paz. Si no cerramos la gran brecha, que cada día es más profunda, entre los que lo tienen todo y los que apenas poseen lo necesario para sobrevivir, muy poco avanzaremos en el terreno de la paz social que tanto ansiamos. Es que esa desigualdad, expresada en necesidad y desempleo para los más, es terreno fértil para que miles de seres humanos tengan como única alternativa buscárselas al margen de la ley. Hay que re estructurar todo nuestro sistema de investigación criminal. Desde la asignación de los recursos necesarios para que la policía pueda llevar a cabo investigaciones que produzcan resultados hasta la transformación de la mentalidad de este cuerpo, educado para la represión del pueblo, a una de servicio a la comunidad. El segundo paso para lograr ese cambio es pagar los salarios que compensen las tareas y los riesgos de este grupo de servidores públicos. La despolitización del Sistema Judicial, librándolo de la influencia que políticos corruptos puedan tener sobre el mismo, es otro de los cambios reales que debe afrontar nuestra sociedad para comenzar a transitar en una ruta de mayor calidad de vida. Vemos como positivo los cambios que se están realizando en el manejo de los documentos de forma electrónica pues pueden dar lugar a un cambio de actitud que agilice los procedimientos y permita superar la dilación en la adjudicación de veredictos, otro de los graves problemas que lastran nuestro sistema judicial. El proceso investigativo que se realiza a las organizaciones criminales debe ir un paso más allá del descubrimiento de prueba para probar un delito. En tiempos de crisis las organizaciones criminales poseen dos recursos por medio de los cuales advienen a una serie de ventajas que le permiten integrarse a la corriente empresarial legal. Tienen una extraordinaria liquidez y el capital necesario para comprar buenas empresas que, en tiempos difíciles, confrontan dificultades. En conjunto con lo anterior estos ‘nuevos empresarios’ van a contar con profesionales altamente capacitados, químicos, biólogos, contadores, expertos en finanzas, etc., que al ser desplazados de las industrias y negocios que fracasan durante la crisis, se convierten en recursos extraordinarios para la empresa, ahora controlada por criminales y con la cual ganan por partida doble al contar con un frente para lavar dinero sucio y a la misma vez ganar prominencia social. Esta nueva clase empresarial, ávida de tener reconocimiento y aceptación social, busca ganarlo convirtiéndose en generosos donantes de las organizaciones sin fines de lucro que ven secarse, durante los periodos de estrechez económica, sus fuentes de financiamiento tradicionales. A muchos lectores podrán parecerle exagerados o alarmistas nuestros señalamientos sobre la necesidad de profundizar en la investigación criminal. Sin embargo, los expertos que han estudiado el desarrollo de los llamados narco-estados coinciden que es bajo este tipo de encubrimiento que los elementos criminales han accesado las posiciones de poder político que eventualmente han hecho indiferenciable en manos de quién reside el poder del Estado. Como podemos ver, ponerle fin a la cultura de la criminalidad en la que está sumida nuestra sociedad requiere de propuestas de trabajo mucho más allá de las soluciones simplistas que hoy nos prometen nuestros políticos. Nos corresponde a todos comprometernos y comprometer a nuestros líderes con las verdaderas soluciones al problema, asignando los recursos que sean necesarios y enfrentando de verdad a los disociadores de nuestra sociedad. |






Vivimos días de gran incertidumbre, con un miedo terrible a lo que nos pueda pasar en la calle y en nuestros hogares y no tenemos confianza alguna en que el gobierno pueda enfrentar con éxito la criminalidad que nos golpea. En nuestra desesperación por encontrar una explicación a esta situación queremos dar con una causa única que, al atacarla, nos devuelva la tranquilidad que todos anhelamos.








