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Escrito por Dr. Angel Ortíz, Catedrático y Profesor Distinguido
Viernes, 13 de Julio de 2012 10:11 |
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Tolerancia, por favor |
En mayo de 2012 la Corte Suprema de los Estados Unidos emitió una opinión y decisión que las urbanizaciones con control de acceso no pueden impedir la entrada de los miembros de la denominación Testigos de Jehová para distribuir su literatura y llevar su mensaje. Aunque el control de acceso es privado, dice la determinación, el entorno continúa siendo público. Esta decisión se las trae, tiene muchas implicaciones
Aquellos que entendían que el control de acceso en las urbanizaciones estaba aislado o protegido del resto de la población están equivocados. Ya los ladrones habían cuestionado dicha versión. De ahora en adelante, al igual que San Antonio, Jardines de Humacao, Villa Humacao, El Recreo y todas la demás están expuesta a ver uno o dos autos detenerse y de ellos descender unos grupos de damas, caballeros y niños con sombrillas para protegerse de las inclemencias del tiempo. Primero le ofrecerán una literatura y luego, de usted permitirlo, vendrá el mensaje del evangelio. Este será tan extenso o limitado como usted lo permita.
A mucha gente este procedimiento le molesta, máxime cuando los despiertan temprano. No es para tanto ya que ellos sólo se comunican con aquellos que están dispuestos a escuchar. Nunca hemos tenido problema con ellos ya que nuestra respuesta es “ya estamos religiosamente definidos” Así, sin comenzar, termina la interpelación.
Sin embargo, la pregunta clave es porqué los Testigos de Jehová insisten en entrar en urbanizaciones que no los quieren y para eso establecieron el control de acceso. Aún más, pueden pasar el control, pero no quiere decir esto que tienen acceso a las residencias individuales. Dudo que estas le abran los portones. Esta denominación por lo regular se nutre de gente humilde mientras las urbanizaciones con control de acceso se caracterizan por una estrata media alta y económicamente favorecidas. Así que será cuesta arriba que ese mensaje sea recibido.
Estas urbanizaciones tienen el perfecto derecho a una privacidad, por lo que ya se habla de colocar en las residencias unos letreros que digan “por favor, no molestar”. Contra esto no hay leyes que puedan, sólo sentido común. Sin embargo, nada de eso disuade a los Testigos de Jehová, ellos conocen el prejuicio. Ellos entienden que su gestión es realmente una misión. Muy bien por ellos. Los testigos ganaron un pleito legal, pero ahora viene la realidad de conseguir acceso a residencias que no los quieren. Esto evidencia que las cortes muchas veces están totalmente divorciadas de la realidad. Algunos jueces se visualizan como los dioses del Olimpo en vez de asumir un realismo con pertinencia.
En resumen, es bueno que toda la sociedad reciba estímulos, motivaciones y acciones similares sin importar su localización. Si San Antonio tiene que recibir a este y otros grupos, las de acceso cerrado también lo pueden hacer. Tanto beneficios como penurias deben de ser compartidas. Será responsabilidad de los Testigos convencer a ambas estratas. Sería justo sin embargo identificar el lugar residencial de los jueces para que las visitas se hagan con prioridad en esas áreas y a horas bien tempranas, cuando todavía no se han levantado para que vean lo que es bueno. Los jueces, ante esta disyuntiva deben de estar excitados por recibirlos. Algunos proverbios dicen: “He aquí la prueba para saber si tu misión en la tierra ha terminado: si aún estás vivo, no ha terminado” (Isaías 65:22). “Lo que llega con facilidad, con facilidad se va” (Proverbios 13:11). Las gotas de lluvia hacen un hueco en la piedra no por medio de la violencia, sino por la frecuencia con que caen” (Proverbios 25: 15) RV 60.
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