|
Escrito por Dr. Angel Ortíz, Catedrático y Profesor Distinguido
Viernes, 10 de Agosto de 2012 10:43 |
|
|
|
|
|
Tontas por Amor |
Maha Abdel Rahim, a pesar de su nombre raro, es una puertorriqueña de padre palestino y madre siria. Su historia es un periódico de ayer, una película que hemos visto muchas veces. Maha, profesora universitaria aunque tonta por amor, se casó con Rasim Hallum, un inmigrante de origen sirio pero residente ahora en California. Cuando viene el divorcio o la separación el padre reclamó a la prole de ambos de nombre Kamal, aduciendo que Puerto Rico no es un lugar apropiado para su crianza debido a la criminalidad existente, los problemas relacionados con la salud y el caótico sistema público.
Realmente lo que existe en este caso, como en tantos otros, es un choque de culturas, donde la gran mayoría de los individuos procedentes de países del Mediano Oriente y creencias islámicas tienen una tradición machista y los derechos de las mujeres se reducen a cero. Áreas como Irán, Irak, Jordania y Kuwait, Afganistán, Paquistán, Nepal, Yemen, entre otros, entienden y se rigen por normas que degradan a la mujer como ser humano por lo que le proveen al hombre y a la familia atribuciones arbitrarias. Aunque se difiere en el grado en el cual cada uno de ellos aplica sus normas desde más o menos extremos la constante es el rol predominante del hombre quien puede impunemente quitarle la vida a la mujer por el simple hecho de levantar la vista del suelo al caminar.
La pregunta es sencilla ¿por qué una mujer con una cultura occidental decide unirse con un individuo que procede de los entornos mencionados? Lo hace por amor, lo hace porque es una tonta. Cuando la fémina acepta la cultura del esposo no hay problema alguno, pero cuando se rebela o difiere, las cortes siempre otorgan la patria potestad al padre. Luego la tonta acude a la prensa o a su gobierno lamentándose para que la protejan.
La prestigiosa revista National Geogtaphic publicó en su portada del 1985 la foto de una refugiada afgana de sólo 17 años. La belleza de la niña llamada Shabat Gula recorrió el mundo a través de los medios de comunicación. En el 2002 la misma revista decide trazar el destino de Shabat, la encontraron ahora con 30 años viviendo en una cueva con tres hijos y un esposo, todos ellos iliteratos. Para poderla entrevistar tuvo que pedirle permiso a su esposo para quitarse la “shastria”, el velo con el cual se cubren la cara. De atreverse a quitárselo sin su permiso le podría costar la vida. Así es el mambo en Afganistan y los demás países. También en el mismo país en el 2010 un individuo hizo un préstamo y al no poder pagar entregó a dos de sus hijas al prestamista. Una de ellas, Bibi Aishu, recibía una golpiza a diario además de todos los abusos imaginables ya que de hecho era una esclava. Ella sabía que tarde o temprano el canalla la mataría. Por lo tanto decidió escapar. Al año fue capturada, cumplió una sentencia y al fin le fue entregada de nuevo a su amo. Este le cortó la nariz y una oreja y la dejó para que muriera en el desierto, la revista Time, agosto 9, 2001 la presentó mutilada en su portada con el título What happens if we leave Afganistan, realmente no se sabe como ella salió del desierto lo cierto es que una misión la rescata y la envía a los Ángeles California donde le reconstruyeron la cara. Su hermana permanece en manos de esclavistas.
En resumen, por amor se han peleado guerras, se han caído imperios, se han renunciado reinos, se han liquidado políticos, pero todavía, en pleno siglo XXI no entendemos como las personas seleccionan esclavizarse a un extranjero por este concepto. Cuando el amor se acaba también termina su vida y en ciertos países estás acciones son legales. Por lo tanto lo menos que puede hacer una fémina es investigar de dónde viene su futuro compañero y establecer las reglas previo al matrimonio, de lo contrario espere que le bailen un paso doble en el rostro que es avalado por su cultura. Por favor “choices have consequences”, a llorar para maternidad. Usted mujer, no nace para “punching bag” usted es un ser humano viviendo en una cultura democrática. No sea zángana.
|